viernes, 21 de febrero de 2014

Pensando en la XXX Maratón de Sevilla...

Para quien no lo sepa, este domingo 23 de febrero es la XXX Maratón de Sevilla.

Para un corredor popular como yo, este evento representa el cúlmen de una temporada de entrenamiento, esfuerzos e ilusiones. Cuando empecé a correr en serio, hace poco más de dos años, ni me imaginaba que podría llegar a correr más de una hora.

Mi primer dorsal, mi primera carrera
Al principio, medía mis logros por tiempo, poco a poco, el Forrestgumpismo se hacía fuerte en mí y empecé a fijarme en distancias y tiempo, a hablar en minutos/kilómetros, conocer el tipo de pisada y los cientos de modelos de botines en el mercado, así como demás aspectos que podían llevar a pensar que la cosa se me estaba escapando de las manos.

No creo que pueda definir mi afición a las carreras populares como una obsesión u objetivo en la vida, pero sí puedo decir que algo cambió en mi. Ya los fines de semana son algo raros si el domingo no hay una popular a la que ir, o si no miro el calendario cuando me proponen alguna actividad a largo plazo, no sea que coincida con alguna carrea a la que estoy apuntado.

Siendo realista, no creo que opte nunca a un puesto entre los diez primeros de mi categoría. La lucha es siempre contra mí mismo. Aspecto que creo que es lo más motivador, mi superación personal unida al inmenso disfrute de traspasar la línea de llegada un poco más rápido, con un poco menos de sufrimiento o con mucha más satisfacción.

Sé que, quien no ha vivido una carrera popular, le costará entender cómo se puede disfrutar de un recorrido rodeado de multitud de personas desconocidas, sacrificando horas de sueño, haciendo kilómetros en coche, pagando por correr... pero yo tampoco lo entiendo. Sobre todo cuando eso significa salir a correr, perdón, a entrenar, casi cualquier día de la semana, ya haga frío, calor, viento o lluvia, abstenerse de otras actividades para ir al parque en solitario. Pero esa es la grandeza del Forrestgumpismo, algo que te empuja a superarte y a disfrutar de todas las capacidades que puede llegar tu cuerpo. ¡Vaya!, pues resulta que sí, que va a ser un estilo de vida eso de correr....

Este domingo correré mi tercera maratón en mi humilde carrera deportiva. Mi tercera maratón en menos de un año: Sevilla 2013, Valencia 2013 y ahora Sevilla 2014.

Cuando en 2011 corrí mi primera media maratón, en Córdoba, quería morir al llegar a la meta. Y no es una forma de habla, quería morirr: me dolían las rodillas, la cadera, pezones sangrantes.... pero todo ese dolor físico se convirtió en ganas de hacerlo mejor, en correr más cómodo y sin sufrimiento.

Y lo he logrado.


Para Sevilla 2014 tengo el objetivo de disfrutar aun más de la distancia. Disfrutar y mejorar humildemente mi marca personal, bajar de cuatro horas.

Y es ahora cuando tú, persona que no está metida en este mundillo de locos que corren, está pensando ahora mismo ¨sí, correr mola, ¿pero tantos kilómetros? se te ha ido la pelota chaval. Debe ser insano¨. Muchas personas se sorprenden cuando se enteran que soy capaz de correr cuatro horas sin parar, aunque mi marca pesonal son 4:59 minutos en una carrera de montaña (¨¿Y  con cuestas? loco, tío, estás loco¨) y nocturna (¨¡Y encima de noche!¨). Pero sé que estas personas nunca disfrutarán de la gran satisfacción y emociones acumuladas que sentimos los maratonianos (creo que tres maratones en 365 días me otorgan este adjetivo) al atravesar la línea de meta. Ganas de gritar, llorar, reir, saltar (quien pueda), abrazar a cualquier persona que se te ponga al lado y miles de actos que puedan demostrar esta explosión de satisfacción de romper tu muro personal.


Ahora mismo está siendo difícil expresar claramente qué es una maratón para mí, me cuesta hacer que la gente comprenda por qué recorro esta distancia, por qué estoy ya planeando ir a correr Roma 2015... es algo muy complicado, pero sé que aquellas personas que compartirán la línea de salida este domingo conmigo, saben de lo que estoy hablando aunque no haya hecho mención a los motivos personales de cada uno. Estoy totalmente seguro que más de un forrestgumpista está leyendo esto con una sonrisa en la cara pensando en sus motivos que le llevan a disfrutar cada metro de los 42.195 de la prueba, desde el aplauso de un desconocido hasta el grito de ánimo de tus amigos pasando por la mirada de tus personas más queridas.

Y ahora, yo os pregunto:

¿Qué es una Maratón para tí?




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